
domingo, 11 de octubre de 2009
AL RESCATE DE UNA ESTRELLA "ROSARIO CHACÓN"

EL ÁRBOL DE LA TARDE TRISTE Y LLOROSA
Pobre payaso, O pobres niños?
Les voy a contar mi historia triste y llorosa
Soy el payasito llamado pirolín , fui contratado para alegrar una fiesta infantil, y como de costumbre organicé la maleta que contiene mis tesoros, con los juegos, los premios, y todo el material necesario para hacer mi presentación lo mejor posible,
Pirolín toma la maleta y empieza a organizarla
Estaba feliz, cantaba y tenía todas las ilusiones puestas en ese vestido hermoso, colorido, su peluca con gorra verde, su maquillaje muy bien elaborado y con una sonrisa en el rostro que mostraba su gran alegría de poder divertir a un grupo de niños que estaban felices por acompañar a uno de ellos que cumplía añitos.
Pirolín salta, canta, se ríe y toma su vestido y su peluca, se mira en el espejo
Los juegos que yo llevo son muy divertidos, porque en una fiesta de niños hay que lograr que los participantes de la fiesta estén muy felices y entretenidos para que no se sientan aburridos, al fin y al cabo es una fiesta. Bueno ese era el gran objetivo que yo me pongo cuando me llaman a divertir y alegrar a los niños que se encuentran en el recinto dispuesto para tal fin.
Pirolín revisa que los juegos estén acordes con lo que va a hacer en el momento de la presentación.
El padre del niño llegó a recogerme y a mi colaborador, Andresito quien era el encargado de poner la música y hacer que todo lo que yo hiciera saliera muy bien presentado.
La cita era a las 4 y media de la tarde, y llegaron muy puntuales. Pero cual sería la sorpresa del payasito cuando se encontró con el grupo tan esperado, tan ansiado porque iba a demostrar todas sus habilidades artísticas, y saben quiénes eran esos niños? Nada más y nada menos que 15 bebés con edades entre 15 días y 2 añitos, y ahora qué hago?, el niño de la música empezó con la canción que identificaba la presentación, pero qué creen que pasó? Los niños se asustaron y comenzaron a llorar, trataba y trataba de ganárselos pero ellos se contagiaron unos a otros y más lloraban, no podían mirar al payasito, ni que el payasito se acercara a ellos, y pirolín, pobre pirolín desesperado por hacer que los niños fueran felices se asustó también, y sintiéndose triste y con una frustración en su alma de niño que en ese momento estaba siendo golpeado por cada llanto que los niños tenían, por cada cara triste y asustada de esas criaturas que no tenían la culpa de estar frente a lo que para ellos era desconocido, un horrible ser que saltaba, que les gritaba, que se paraba en cuatro como una hormiga que los miraba mucho que se acercaba amenazante ante ellos, y lloraban y lloraban y pirolín pensaba, qué hago? DIOS ayúdame, pero ninguno dejaba de llorar.
A pero no les he contado del cumpleañero, cómo les parece que este niño estaba cumpliendo solo dos añitos, y qué creen que pasó, cuando vio entrar a su casa a ese horrible ser, corrió y corrió para salvarse y solo encontró debajo de la cama como escondite perfecto para poder salvarse de quien los iba a atacar, y el pobre pirolín tratando de sacarlo, de convencerlo de que no era malo, de que no le iba a hacer daño, pero no lo logró.
Ante su frustración el pobre payasito se quitó el maquillaje que con tanta ilusión se había realizado, se cambió su vestido de múltiples colores, se quitó la nariz roja, y su peluca con gorra verde, y se convirtió en un ser humano adorable para los niños, y felices empezaron a disfrutar de su fiesta, el cumpleañero salió de su escondite y los otros bebés empezaron a sonreír y todo fue alegría en la fiesta.
